11/6/12

El Turismo Fluvial por Dentro: Manejo del Barco (2.1)


Si no has pilotado nunca un barco tenderás a compararlo con un coche. Parecidos hay, pero mayores son las diferencias.
– Primero, un barco se halla en un elemento líquido, móvil, movido por las corrientes y el viento. Procura determinar la fuerza de la corriente y del viento antes de soltar amarras.
– Un barco no tiene frenos y para pararlo hay que invertir el motor. Necesitarás 4 veces su longitud para pararse. Prevee las maniobras con mucha antelación.
– Un barco pesa mucho más que un coche (la mayoría de los nuestros pesan siete toneladas como mínimo). Puede, pues, causar tantos desperfectos yendo mucho más despacio. Maniobra lenta, tranquilamente. Tómete el tiempo necesario. Si tienes la oportunidad, fíjate en cómo maniobra un marinero. Nunca va deprisa.
– Cuando un coche cambia de dirección, las ruedas traseras siguen a las delanteras. En cambio, un barco gira en torno a un eje virtual situado a un tercio de su longitud y la popa derrapa.

– Y el coche solo tiene un conductor que no necesita ayuda de los pasajeros, mientras que en un barco se necesita un capitán y una tripulación. Antes de dejar el muelle, el capitán debe confiar unas tareas a cada persona a bordo. Hay que saber que el capitán es el único responsable de su barco. Estén todos atentos y sigan sus órdenes.

ANTES DE DEJAR EL MUELLE
Planifica tu jornada de navegación. Planifica tu día de navegación consultando la guía. Los puntos kilométricos indican las distancias entre dos lugares. Un cuadro, al principio de la guía, te da los tiempos entre las poblaciones principales. Un consejo: prevee un máximo de cuatro o cinco horas de navegación; es más que suficiente.
Arrancar
Antes de dejar el muelle, verifica lo siguiente:
– comprueba que el inversor está en punto muerto y el botón de embrague no está sacado;
– si tu barco es de doble mando, asegúrete de que el puesto de pilotaje que piensas utilizar es el que está funcionando;
– asegúrete de que las luces piloto del cuadro de mandos funcionan normalmente y que el agua de refrigeración sale correctamente por el escape;
– asegúrete de que el viento o una rama baja no puedan llevarse nada del equipo de la cubierta superior. Las bicis deben estar amarradas con antirrobos;
– asegúrete de que todo el mundo está a bordo y con seguridad;
– indica a cada tripulante su lugar en cubierta;
– pide a la tripulación que suelte las amarras y las recoja en el barco.
Para los barcos con techo corredizo, asegúrete de que está bien ajustado, ya sea en posición cerrada o en posición abierta.

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